Zubieta no es un estadio fácil. Y buscar la victoria tras la derrota txuriurdin en Champions lo hace aún más complicado. Pero el Real Betis Féminas de Francis Díaz tiene las cosas muy claras y desde muy pronto quiso imponérselas a su rival en el terreno de juego. Con un clásico 4-3-3, que bien podía ser un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 en distintos momentos del encuentro, las verdiblancas pisaron Zubieta con las ganas de olvidar lo ocurrido la pasada jornada ante el Levante Las Planas.

Volvía la clásica pareja de centrales. Valle-Dorine reunen la juventud y la veteranía, la frescura y la calma. Son dos jugadoras extremadamente diferentes, que han logrado encontrar el equilibro que les permite complementarse a la perfección. Paulita y Matilde fueron las elegidas para los laterales, pero su papel más allá de su actuación en defensa también fue importante en la salida de balón. Y es que si Francis tiene claro algo es que la personalidad de este equipo tiene que demostrarse con el esférico en los pies. Dos laterales altas y abiertas que permiten la apertura de las centrales, entre las que se incrusta una mediocentro -generalmente Noe Salazar- para dar más opciones de pase a Malena, quien ocupaba hoy la portería.

La lucha entre un equipo llamado a ocupar la zona alta de la tabla y otro, más modesto con incorporaciones algo más discreta, casi no tuvo diferencia en el verde. El partido era bonito, de los que entretienen hasta al espectador neutro. Dos equipos con mucho que demostrar en el verde y entre los que el respeto no les hacía perder los nervios.

El centro del campo del Real Betis también dejó mucho por analizar. Leles, Noe Salazar y Asantewaa fueron las que partieron como titulares. Ángela Sosa ocupó el puesto de extremo zurda, mientras que Rosita se perfiló a la derecha. La sala de máquinas era algo completamente nuevo, por experimentar, completamente distinto a lo que partió de inicio la pasada jornada. Solo repetía Salazar, quien está cuajando grandes minutos con la verdiblanca. Interpretar la posición de cada una de las centrocampistas era algo que se antojaba difícil ya que la movilidad era absoluta. Noe Salazar se descolgaba del mediocentro para dar salida al esférico desde atrás, pero una vez el balón estaba en dominio bético era Leles la que cubría la espalda de su compañera, que avanzaba hasta la media punta para aparecer en zona de tres cuartos; algo que también ocurría cuando era la Real quien sacaba el esférico jugado desde atrás y las verdiblancas presionaban su salida de balón. Asantewaa fue lo más parecido a un alma libre que volaba por el campo. La ghanesa es omnipresente, incansable y es fácil encontrarla en el verde ya que su velocidad y su colocación le permiten aparecer en cada metro de césped. Y eso le permitió aparecer en las inmediaciones del área rival.

El tridente de ataque lo conformaron Ángela Sosa, Rosa Márquez y Rinsola Babajide. Tres jugadoras a las que no les quema el balón, a las que aguantar, caracolear y sacar algo positivo de donde parecía que era imposible les lleva a seguir intentándolo. El Real Betis no tenía miedo al encuentro en Zubieta y sobre el verde lo demostraron las once jugadoras que, incluso con riesgo, hicieron lo que mejor saben hacer: jugar al fútbol y puntuar ante uno de los colosos de nuestra liga.

El primero de los goles llegó tras una genialidad de Ángela Sosa. Y es que la centrocampista sevillana está llamada a tirar del carro cuando las cosas no salen bien en los metros finales, porque a ella pocas veces le sale algo mal de cara a portería. En el interior del área recibió un pase filtrado de Grace Asantewaa que leyó a la perfección el movimiento de la capitana verdiblanca. Y cuando parecía que iba a perfilarse, un toquecito sutil con el exterior le sirvió para poner el balón en ese lugar al que ni estirándose iba a llegar Lete. El Real Betis empataba un encuentro en el que se había puesto por detrás en el marcador tras una gran carrera de Franssi que cogió la espalda de las zagueras y cedió a Amaiur quien a puerta vacía puso el primero.

La segunda mitad trajo un nuevo arreón verdiblanco. Esta vez aprovechando un saque de esquina, apareció Leles, una jugadora que estaba cuajando un gran partido, para convertirse en la más lista de la clase. La exfutbolista vallecana entendió a la perfección lo que pretendía Ángela Sosa al levantar su brazo derecho a la salida de un córner. Y es que a la primera estuvo muy cerca de peinar un esférico que perfectamente podría haberse convertido en el tanto de la remontada pero por muy poco no alcanzó a tocar el balón. Lo que sí cazó fue el rechace y es que el balón, tras golpear en una jugadora donostiarra, salió para la pierna derecha de la futbolista manchega que solo tuvo que poner el pie para que el balón se pasease por el área y acabase colándose en portería.

Se ponía por delante el Real Betis que rozaba el notable en un encuentro que a priori no iba a ser fácil. Pero cuando en frente tienes a jugadoras de la talla de Amaiur, Nerea Eizaguirre, Franssi o Gemma Gilli aguantar una victoria por la mínima es complicado. Y no tardó en llegar el empate txuriudin en una nueva jugada por banda. Gaby García cedió atrás desde banda derecha para que el balón llegase a Andreia, quien incorporándose desde segunda línea, se plantó sola en la frontal del área pequeña para poner el segundo para su equipo.

Aunque las ocasiones siguieron sucediéndose hasta el final, no iba a moverse el marcador. Ambos equipos podían haberse llevado los tres puntos, pero por lo que pudo verse sobre el verde el empate hacía justicia y el reparto de puntos, aunque no del todo, podía dejar satisfechos a ambos conjuntos. El Betis no tendrá el nivel de equipo Champions que muchos pretenden, pero tiene jugadoras con el talento y la calidad necesaria para hacer una buena temporada en la primera liga profesional de la historia. Pero este grupo tiene algo que puede ir más allá de lo que se puede demostrar en el campo y es el carisma y las ganas de demostrar que han llegado ahí porque lo merecen y no hay nadie que les haya regalado nada.

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