Siendo uno de los duelos más esperados en el calendario verdiblanco, el choque frente al Levante UD no ha sido más que la gota que colma el vaso. Se esperaba un reencuentro cálido: siempre es bienvenida la vuelta de María Pry a la que fue su casa durante siete años, se suma a la de Rocío Gálvez, una de las centrales más destacadas de los últimos cursos del conjunto verdiblanco. Este año, además, se sumaba, también, el ‘cumpleaños feliz’ de Irene Guerrero, que volvía a casa, por primera vez, por ‘Navidad’, justo después de celebrar su 24 cumpleaños.

Pero, a pesar de que debía ser un reencuentro cálido, el pitido final de la colegiada no hizo más que hacer sangrar una herida explícitamente abierta. El doblete de Esther, que pudo ser más amplio, se sumó a la incapacidad del Betis de generar peligro arriba, desembocando en la entrada del conjunto heliopolitano en la zona de descenso a Reto Iberdrola. Después de cuatro jornadas consecutivas cayendo derrotadas, la urgencia es real.

De entre los equipos que han disputado el 100% de las jornadas que se han llevado a cabo, son el equipo menos goleador y más goleado. En once jornadas, solo han conseguido sumar ocho goles, a cambio de los 24 que han encajado. Todo esto, a pesar de que Méline Gerard está llevando a cabo una temporada excepcional, salvando al equipo de goleadas mayores en muchos encuentros. En los despachos de Heliópolis han invertido lo suficiente como para formar una delantera envidiable por cualquier equipo que aspire a mantenerse de forma holgada y pelear por la zona media-alta de la tabla. La llegada de jugadoras como Oriana Altuve o Mari Paz Vilas hacía pensar que el equipo pondría fin a la escasez goleadora. Pero no está resultado como se esperaba. Ori, a estas alturas de la competición la pasada campaña, ya sumaba 4 goles. Mari Paz, otros 6. Todo, con una jornada sin disputar, a causa de la huelga de futbolistas. Este año, Ori Altuve ha conseguido uno. Mari Paz, aún no se ha estrenado. La llegada de Ángela Sosa ha ayudado, pero es evidente que hay un problema global. El centro del campo no es suficiente y la defensa no está al nivel que se le espera. Los resultados no llegan, a pesar de que se luchan como si sí lo hicieran.

El estado anímico tras cuatro derrotas consecutivas es una piedra más en la mochila que cargan las futbolistas, que ven que los puntos se van escapando de sus manos sin entender por qué. El calendario tampoco ayuda: antes del parón de Navidad, toca luchar frente al Logroño, rival directo en la zona roja de la clasificación, de nuevo en ‘casa’. Justo después, visitar al Espanyol, su casi homónimo en diferencia de goles. Ahí, parón. Y vuelta al ruedo con la llegada de los Reyes Magos en uno de los derbis sevillanos más esperados, después de no haber disfrutado de ese duelo frente al Sevilla FC la pasada campaña.

Sin apenas tiempo para cambiar el chip, las de Pier Luigi Cherubino han de analizar la situación de emergencia: ahora empieza a ser cuestión de vida o muerte.

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