Días como hoy, son los que nos hacen recuperar la fe en el deporte rey. Anair Lomba vuelve al RCD Espanyol. Y con ella, la ilusión de un equipo que vive una de las temporadas más complicadas de su historia. “Al Espanyol nunca le diría que no, fuese la situación que fuese. Aunque tuviese que pagar por jugar allí. Entre el fútbol y el Espanyol, elijo al Espanyol”, comentaba la jugadora en el Patio hace apenas unas semanas. Y es que esta jornada- incluso- vuelve a reaparecer la esperanza de una permanencia que se estaba percibiendo como imposible.

La gallega vuelve al que siempre ha sentido como su hogar. Ella representa más que nadie el ‘a `pesar de todo’. Después de una lesión en la que el club no la trató como debería, pasó a jugar en el Valencia. Pero después de un par de temporadas allí decidió retirarse porque si no era en el Espanyol no era en ningún sitio: “El problema es que ese club nunca se fue de mi y mi intención siempre ha sido volver. Hace un tiempo que mi cabeza y mi corazón me piden jugar en casa. Hace tiempo que pienso que engaño a cualquier equipo que no sea el mío porque siento y mmuero en blanquiazul”, explicaba en la carta en la que anunciaba que colgaba las botas.

Sin embargo, el destino le devolvería todo lo que ella había entregado. Vuelve al club de su vida, en esta ocasión bajo las órdenes de Jordi Ferrón para luchar con todas sus compañeras por un objetivo: devolver al equipo al lugar que le pertenece.

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