El ecuador de la temporada que finalizará en 2o18 llegó cuando la colegiada que dirigía el gran derbi silbó el pitido final. El Betis Féminas, capitaneado por María Pry, acababa la primera vuelta de su segunda temporada en la máxima categoría del fútbol femenino español con una sabrosa victoria balsámica.

Desde que la campaña arrancara el pasado dos de septiembre con ese primer encuentro frente al Espanyol a domicilio, las guerreras verdiblancas han acumulado un total de siete victorias, siete derrotas y tan solo un empate. Esto queda traducido a un total de 22 puntos que las colocaría en una deseable séptima posición en la tabla, un lugar que seguro firmarían desde el cuerpo técnico para el final de la temporada.

El objetivo ha variado con respecto al año en que debutaron en la máxima categoría. Desde pretemporada el discurso ha sido el mismo: hay que finalizar la temporada en posiciones de Copa de la Reina, es decir, entre las ocho primeras clasificadas. Con quince partidos ya resueltos, el objetivo está más que al alcance de las de Pry, que esta temporada han conseguido sumar los tres puntos frente a Levante, Zaragoza, Real Sociedad, Santa Teresa, Madrid CFF, Granadilla y Sevilla FC. El único partido en el que únicamente han sumado un punto fue a domicilio frente al Sporting de Huelva, con ese empate vacío de goles antes de finalizar 2017.

Si comparamos con la pasada temporada, la proyección ascendente del Betis Féminas es más que tangible: en el mismo punto hace un año, las verdiblancas se situaban en la 12º posición de la clasificación con 15 puntos y únicamente cuatro victorias. Los puestos de Copa quedaban entonces a cuatro puntos, aunque también cerraron la primera vuelta sumando tres puntos (0-2 frente al Albacete).

Los cambios que se han llevado a cabo en la parcela femenina del Real Betis Balompié demuestran una gran gestión hasta este punto, gracias por un lado al crecimiento en el cuerpo técnico, con la incorporación de Carmina a la preparación física del primer equipo, la de Juan Carlos Martínez al área sanitaria como fisioterapeuta, la de Elena Rodríguez en la parcela readaptativa, la de Nerea Jiménez para el aspecto psicológico del equipo y la de Ana Petit como utillera. Por otro lado, el crecimiento también ha venido de la mano de las nuevas incorporaciones que se unieron en el mercado estival, con la llegada de Priscila y sus siete goles; Rocío Gálvez, reforzando la defensa pero además aportando con goles fundamentales; Virgy para el ataque y el vestuario; la guardameta Erina Yamane y su seguridad bajo palos, especialmente en balones aéreos; y Maddi, para aportar su granito de arena en la zaga, a pesar de no contar de momento con los minutos que en principio se esperaban.

A las mejoras que se han llevado a cabo en esta sección femenina, se une lo que ya había: la calidad de María Pry y Ana Llamas al frente de un ambicioso proyecto que funciona y carbura justo como se les exige, un cuerpo técnico al completo que sacan el 100% de sus jugadoras cada semana y las mantienen a punto en una competición tan exigente, y una plantilla que se mantiene sólida y unida, desde las más veteranas hasta las novatas, aportando justo lo necesario dentro del terreno de juego pero, especialmente, fuera de él, donde realmente se forjan los equipos que hacen historia.

No hay tiempo para despistes. La segunda mitad de la temporada comienza a la vuelta de la esquina y la dinámica debe mantenerse para alcanzar el objetivo real en el momento idóneo y así seguir haciendo historia en verdiblanco.

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